Follow by Email

martes, 3 de mayo de 2016

CITA PERFECTA




Se pasó toda la tarde preparándose, ilusionada como una quinceañera.

Eligió sus mejores galas, se maquilló concienzudamente e intentó poner un poco de orden en el rebelde amasijo que desde su más tierna infancia había sido su pelo.

Se introdujo en el vestido por lo pies para no volver a alborotarse esos cabellos que tanto le había costado domar a duras penas.

Se calzó los zapatos de tacón, no muy altos, porque a su edad ya no estaba para andar haciendo equilibrios...

Su edad...

De repente, como un relámpago caído del cielo le vino la revelación: ¿A dónde iba ella, vieja patética, a sus 67 años, como si fuera aún una mozalbeta?

Ese peso se le vino encima tan pesado como la conciencia de la losa de mármol que pronto descansaría bajo su lápida.

La embargó una tristeza infinita como un mar de nubes grises que cubriese toda luz, que lo anegase todo de tinieblas, que hacía olvidar los rayos del sol y su calor al incidir sobre la piel, hasta el punto que lo olvidó incluso a él.

Se sentó con ganas de llorar aunque supiese que ya no le quedaban lágrimas, a punto de rendirse a la evidencia, cuando de repente sonó el timbre de la puerta.

Era él, precisamente en ese momento, no antes ni después, él, ahí estaba.

Venía hecho un pincel.

A sus setenta años aún conservaba sus maneras de joven galán, pero, al contrario que en ella, el efecto no resultaba patético, sino admirable – o, al menos, así se lo parecía a ella, que siempre se deshacía en suspiros cada vez que lo veía –

Él le mostró la mejor de sus sonrisas, encantadora como fue siempre, limpia, amable, generosa con todo el que quisiera corresponderle.

Y sonreía a pesar de haberse percatado de que ella no estaba en su mejor momento.

Y su sonrisa era sincera, pues no comprendía porque una mujer tan sumamente atractiva podía tener dudas de su propia belleza, pues, cuando la miraba, no la veía como una anciana de sesenta y siete años, sino como la mujer perfecta que siempre había sido, y que siempre sería.

Pero su propia incomprensión no quebraba el encanto de su sonrisa, sino que lo acrecentaba.

Así que, sin dilación, no le permitió que siguiera por esos derrotistas pensamientos.

La cogió del brazo y la obligó a salir, tal y como llevaban días planeándolo, como dos adolescentes que anhelaran ir a un baile prohibido.

Ella no las llevaba todas consigo. - Es un hombre muy atractivo... ¿Por qué se habrá fijado en una pobre vieja como yo? -

En esos pensamientos andaba ella sumida, caminando automáticamente, sin pensar, casi colgando sin fuerzas, sin vida de su brazo, notando como a cada paso le pesaban más los pies, casi arrastrándolos.

Hasta que, de repente, al doblar una esquina, justo de frente, en la luna de un escaparate vio el reflejo de dos jóvenes que se acercaban agarrados como dos enamorados.

Ambos eran hermosos, y sonreían con sana prodigalidad, lo que los hacía aún más hermosos. Y ella sonrió para sus adentros, porque repentinamente se percató de que esos jóvenes eran ellos dos, cogidos del brazo, de camino a su cita perfecta.

Y volvió a recuperar su compostura.

Y con ella, su lozanía, su belleza, su juventud, que siempre estuvieron en ella, aunque por un breve lapso de tiempo dejara que las nubes grises de la vejez la conquistaran

Pero aquello no fue más que una batalla perdida: al final consiguió ganar la guerra, que es lo que cuenta.

Y se dio cuenta de que la guerra contra el tiempo no es más que una guerra que libraba dentro de su propia mente, puesto que el tiempo, en realidad, no existe: no existe un ayer, no existe un mañana, siempre es el momento presente. Y mañana inevitablemente llegará la muerte, pero la encontrará en el momento presente, la cabeza alta, el rostro sonriente, desafiante ante lo desconocido, quizá incluso curiosa, como siempre ha sido, sin dejar escapar la oportunidad de vivir una aventura más, quizá la última, pero eso qué más da... Hoy es hoy... Ya mañana se verá.

Y todo volvió a ser perfecto entre ellos una vez más.


47 comentarios:

  1. Es un lujo poder leer tus letras,hay una profundidad inmensa en ellas, con tu permiso me quedo cerca.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un placer tenerle por aquí, señor, es más que bienvenido.

      Saludos.

      Eliminar
  2. Ohhh Alfredo que ternura ainsss (suspiro), gracias porque la edad simplemente es un número que no existe para el corazón.
    Que hermosas letras compañero, un abrazo y un beso grande!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, mi querida Yayone, por estar siempre ahí. Y sí, muy cierto, la edad no es más que un número: en nuestro corazón sólo tenemos la edad que deseamos tener.
      Un gran abrazo y un gran beso.

      Eliminar
  3. Es una delicia, mi amigo Alfredo. Te aplaudo, es una invitación abierta para vivir y olvidarse de pequeñeces que el tiempo va dejando, pues se puede vibrar muy alto a cualquier edad, sin pensar en la muerte. Al fin que está siempre llega de sorpresa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu aplauso, amiga Sara. Hagamos lo que hagamos la muerte es inevitable, pero no invencible. Desde el momento en que nos dedicamos a vivir nuestra vida plenamente, día a día, ya la hemos vencido.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Un canto a la vida, sea la edad que sea, la que estemos viviendo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, Alfred, porque la que estamos viviendo siempre es ahora.
      Saludos.

      Eliminar
  5. Maravilloso, me has emocionado con tus letras, el ayer ya pasó el mañana no ha llegado y en el presente las huellas del paso del tiempo, añaden belleza al alma herida.
    Lo he leído unas cuantas veces, para empaparme y comprender que el desánimo es un mal consejero.
    Un abrazo.
    Ambar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no sabes cómo me emociona a mí tu comentario, que te haya llegado tan adentro significa mucho para mí. Así que muchísimas gracias por tus palabras.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Ainssssss... me has emocionado, y hecho sonreir... y qué verdad expresas en tus letras... HOY es lo que cuenta.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Emocionar, sacar a la luz una sonrisa... Hoy ya me puedo dar por satisfecho entonces.
      Un beso.

      Eliminar
  7. Qué bonito, Alfredo… Letras que conmueven, que alimentan el alma…un hermoso rayo de luz… Porque la vida es eso…ese preciso momento que tenemos entre nuestras manos, ese ahora que pende de nosotros, de nuestro sentir y abrazo…

    Preciosa oda a la vida, al amor, y a ese instante que nos pertenece…

    Siempre un placer leerte, amigo…

    Mil Bsoss!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amiga Ginebra, mi amiga del alma, no sabes cómo me llega tu comentario. Que todo instante sea instante presente, que del yugo del tiempo se libere al fin nuestra mente, que no esten unidos a la inevitable muerte por siempre nuestros pasos y nuestra suerte.

      Mil besos.

      Eliminar
  8. Es un relato entrañable.
    Así deberíamos pensar y sentir todos.
    Me ha gustado mucho.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. “Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo” (Proverbio árabe).
    “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena; he ahí por qué se nos escapa el presente” (Gustave Flaubert).
    “El pasado ya no es y el futuro no es todavía” (San Agustín).

    Muy buen relato.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y que triste que, aún teniendo tan sabios precedentes, siempre necesitemos que alguien venga a recordarnos tan sencillas verdades de vez en cuando, ¿verdad, amigo?
      Me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo.

      Eliminar
  10. Somos prácticamente el último brote de la vida, la última manifestación, de todas las creaciones, la última. Antes de nosotros, ya estaban las estrellas, los cerros, el mar, etc, por tanto... ¿cómo sentirnos viejos?

    Más saludos, Alfredo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Apenas la milmillonésima parte del último nanosegundo de la edad cósmica. Y aún osamos sentirnos viejos, o sabios, o poderosos...
      Saludos, Julio David.

      Eliminar
  11. Me gusta tu blog, siempre leo relatos que se hacen cortos porque son estupendos y hacen reflexionar. Gracias por compartirlos. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tus palabras. Me alegra mucho que te gusten mis escritos. Abrazos.

      Eliminar
  12. Alfredo, ya mañana te lo leo, porque ahora no me da tiempo. Es que no sabía dónde dejarte este comentario. Acabo de ver en una de las comunidades que yo misma fundé, en Mar de letras, que alguien te había bloqueado. Por supuesto, ya estás desbloqueado. He preguntado a un par de amigos de los que nombré en su día propietarios de esa comunidad y me han dicho que ellos no han sido. No puedo saber quién lo habrá hecho, porque también en su día nombré muchos moderadores y no es el primero que nos sale "rana", supongo que alguno de ellos tendrá algo contra ti y por eso te había bloqueado, cosa que no debería haber hecho sin consultar previamente con los propietarios. Vuelve cuando quieras, y si saber quién te lo haya podido hacer o te lo vuelven a hacer, me lo comunicas a mí en cualquiera de mis perfiles, éste de Mayte o el de Argonauta Dalianegra, que ya tomaré medidas para que no vuelva a suceder. Perdona por las molestias y ya mañana me acerco a leerte. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues Mayte, sinceramente, no tengo ni idea de quién pueda tener algo contra mí, porque se puede decir que soy nuevo por estos andurriales, apenas unos meses que abrí este blog. Así que no tengo ni idea. Aunque tampoco es que me importe mucho, la verdad, no soy persona de participar en polémicas ni asuntos turbios. En esos casos sí que prefiero la política de "no ver, no oír, no hablar". Yo sólo he venido por aquí a leer y a escribir y no me interesan los malos rollos de nadie. Muchísimas gracias por avisar y por desbloquearme en la comunidad, amiga mía.
      Un abrazo.

      Eliminar
  13. Como dejamos pasar el presente por una constante preocupación del futuro y arrastrando el pasado.
    Al tiempo lo convertimos en nuestro peor enemigo o el mejor amigo.
    No nos debería de importar ganar una guerra, pero si disfrutar cada batalla.
    Lindo escrito, muy apropiado.
    Un abrazo, siempre un placer leerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, amiga, el placer de cada batalla cotidiana, el seguir siempre adelante, sin rendirnos jamás.
      Me alegro mucho de que te haya gustado.
      Un abrazo.

      Eliminar
  14. Qué importante es fluir cuando nos levantan de la sombra.

    Saludos

    ResponderEliminar
  15. Ciertamente sólo hay un tiempo, que es el presente, los demás sólo habitan en nuestra mente. Precioso relato que nos enseña además muchas otras cosas sobre la vida y sus consecuencias.

    Y justo vengo al ver tu publicación en Mar de letras, la comunidad donde te habían bloqueado, lo cual ya me parece un misterio, porque si además me dices que no has visto a nadie allí (entre moderadores y propietarios, claro, porque los demás no te pueden bloquear) que tenga nada contra ti... Lo único que puedo pensar es que hayas publicado allí tu poema sobre los poetas de letrina y alguno se haya dado por aludido y te la hayan eliminado y a ti bloqueado, porque si no... Ya estaré al tanto cada poco mirando la sección de bloqueados, por si quien te lo hizo reincide, aunque espero que no. Es que además, las pocas personas que hay allí bloqueadas están porque las he puesto yo, pero por motivos graves, de faltas de respeto a otros miembros, no por lo que publiquen, que no ejercemos la censura, así que esto me ha dejado un poco descolocada, porque tampoco recibimos notificaciones de estas cosas por parte de Google. Si te vuelve a suceder y no me entero, avísame en cualquiera de mis dos perfiles, ¿vale?
    De momento comparto muy gustosa tu relato y te dejo mis mejores deseos para este finde :-))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Mayte. Me alegro de que te haya gustado el relato.

      En cuanto a la polémica, ni caso. Ya te digo, a lo mejor incluso fue un error de alguien que se le fue el dedo al botón de bloquear por error o despiste. De todos modos, si me volviera a suceder, ya te lo comentaré.

      Mis mejores deseos para el finde también para ti. Abrazos.

      Eliminar
  16. “puesto que el tiempo, en realidad, no existe: no existe un ayer, no existe un mañana, siempre es el momento presente.”
    Gracias a ti compañero en la palabra en las letras sabias y sencillas, puesto que has dejado un suspiro que se me escapa del alma, aunque el corazón se detuvo y comenzó una nueva andadura esta mañana.
    Lo primero gracias por tu entrada y otro gran misterio:
    Quizás sin el duende penetrase en tu cerebro y las aguas limpias y saludables, rozasen tu mente, ya que los que aun caminamos unidos como los de tu relato, existen y son ya 50 años conviviendo, sufriendo, luchando y amándonos ya que el cuerpo se degrada con como lo hacen todos los elementos que nos rodean, pero: el corazón, nuestros corazones siguen sin pausa latiendo.
    Este año serán 72 y 74… y 50 años juntos y parece que fue ayer cuando nos unimos, y ya ves: seguimos viviendo y seguimos soñando intentando que este putrefacto mundo y no por mundo sino por los que no saben valorar lo que nos han dejado, por lo que lucharon los que nos dejaron sin poder disfrutar de él.
    Perdona la verborrea, pero has soplado en mi interior y necesita desahogar lo bueno y lo malo y compartir lo que vendrá… sin miedo… sin nuestros miedos a ser libres y respirar.
    Un abrazo y
    Muchas gracias por tu entrada.
    Antonio

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias a ti por tu aportación. Me doy por más que satisfecho si alguien como tú, que has vivido tantísimo tiempo con la persona amada, se puede identificar con mi humilde relato.
      Un abrazo.

      Eliminar
  17. ¿Que más puedo añadir? precioso, emotivo y profundo. Felicidades

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, mi niña linda, muchísimas gracias por tus palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  18. Me parece enternecedor lo que has escrito amigo Alfredo, me encantó tu relato, y así he ido viendo la imagen que has ido trazando con tus letras, a esas dos personas jóvenes de espíritu, porque no importan los años que se tengan por fuera, sino los que se sientan por dentro, porque el interior del corazón es el que habla, el que late, el que verdaderamente importa.

    Ha sido un placer leerte, te felicito por tu manera de transmitir, y te agradezco por tus preciosos comentarios que dejas en mi blog que me sirven de reflexión.

    Un beso enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y qué es la edad sino un estado del espíritu? Somos tan jovenes o tan viejos como nos sintamos.
      Gracias, María, porque siempre es un honor que te pases por esta, mi casa, que es y será siempre tu casa.
      Besos.

      Eliminar
  19. Un relato lleno de sensibilidad Alfredo,el tiempo no es un obstáculo para el amor, siempre hay alguien llamando a la puerta y eso fue lo que despertó a la vida a tu protagonista, ese compartir pasado para forjar un futuro juntos. El derecho a amar es algo a lo que todos podemos aspirar.
    Te felicito por la ternura que derrochas en este texto.
    Besos
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Puri, por tus palabras. Me alegro muchísimo de que te haya gustado.
      Besos.

      Eliminar
  20. ¡¡Qué tierno!! Hay que decir sí a la vida, porque ya no podremos hacerlo cuando ésta se nos escape de las manos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, Euterpe, mañana igual podría ser tarde.
      Abrazos.

      Eliminar
  21. Buenos días amigo, te he nominado a los Liebster Award, tienes toda la información en este enlace http://larocamasdiamantedelmundo.blogspot.com.es/2016/05/liebster-award.html un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por la nominación. Intentaré encontrar un hueco para atender a los requisitos como es debido.

      Saludos, y buen comienzo de semana.

      Eliminar
  22. Hay mucha miga en este precioso relato querido Alfredo
    La ilusión, los nervios, los fantasmas de ella, el "abrigo" de él , y es que el amor nos hace sentir niños , nos hace temblar las patas y aguarse las manos, a veces ponemos en un "altar" a quien ámanos de tal manera que lo vemos inalcanzable pero por suerte , por suerte el amor siempre salva y nos hace sentir así como dos niños [ como esa hermosa canción de Collage, recuerdas? ]

    Precioso texto , repleto de matices y sobre todo de ternura

    un beso enorme y feliz noche

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ah tengo pendientes muchas lecturas , espero me disculpes si voy pasito a paso

      vale?

      Eliminar
    2. Muchísimas gracias por tus palabras, María, me alegro muchísimo de que mi relato te haya llegado de esa manera tan especial.

      Y respecto a las lecturas pendientes, no te preocupes ni te disculpes en absoluto. Si hay algo que tengo muy claro es que la vida real está al otro lado de la pantalla, aunque a veces esta nos parezca más real. Y cada uno tiene sus ritmos, sus obligaciones, y sus quehaceres cotidianos. Así que no te sientas presionada para nada. Tus visitas siempre son un verdadero placer.

      Besos.

      Eliminar