Follow by Email

miércoles, 25 de mayo de 2016

LA PIJA Y LA BARRA DE LABIOS




Entró al centro comercial meneando el culo cadenciosamente, como siempre hacía al caminar. Era una chica muy hermosa, con un cuerpo escultural en el que se notaban las muchas horas de gimnasio y de dieta, y cuyos contornos se apreciaban claramente dada la estrechez de las prendas que vestía. Como todas las pijas tontas que se precien de serlo, ésta, por supuesto, también era rubia. Y ni que decir tiene que, a ojos del sexo contrario, estaba muy buena.

No obstante, pese a la superficialidad de su carácter, era una chica decidida que sabía lo que quería. Y lo que quería, lo que había ido a buscar, era una barra de labios. Pero no una barra cualquiera. La que quería era una Rouge Dior Baume Edición Limitada Primavera 2016 – 750 Rosebud. La había visto en el catálogo y se había enamorado de ella. Tenía que adquirirla, que poseerla, a cualquier precio, pasara lo que pasara, aunque se desmoronaran los pilares del mundo y cayera la civilización occidental, ella no saldría del centro comercial sin lo que había ido a buscar. No podría ser feliz si no la conseguía. Así que cuando llegó decidida al mostrador de la sección de cosméticos, le descerrajó al vendedor a la cara sin ninguna compasión:

- Quiero una barra de labios Rouge Dior Baume Edición Limitada Primavera 2016 – 750 Rosebud.

A lo que el pobre vendedor se le ocurrió contestar:

- Lo siento, señorita, pero justo ese color no lo tenemos ahora mismo, pero no se preocupe, que ahora mismo le muestro la amplia gama que poseemos, y seguro que encontramos algún otro que...

Claro está que todo esto lo había dicho el vendedor automáticamente, mientras abría el expositor y sacaba un amplio surtido de muestras. Pero, en cuanto dejó las muestras en el cristal del mostrador y miro a la chica, no pudo menos que sorprenderse. Su expresión era de auténtico odio.

- ¿Cómo que no lo tienen? Tienen que tenerlo. No acepto un “no” por respuesta. 

- Pero, señorita... Yo es que... Verá... Lo tenemos habitualmente, pero se ha agotado, aunque ya está pedido, si quiere esperar unos días a que llegue...

- ¿Unos días? - dijo la rubia casi en un susurro – !UNOS DÍAS! – Volvió a repetir, aunque esta vez gritando en una explosión de cólera.

- Bueno, quizá haya algún otro que le guste... – les respondió titubeante el vendedor, que ya comenzaba a estar de verdad asustado.

La cara de la pija se retorció hasta semejar una máscara de un dios africano.

- ¿Acaso te parezco una mujer que se conforme con cualquier otro? - Dijo, arrastrando las palabras como un prólogo de lo que iba a suceder a continuación, mientras abría su diminuto bolso de Cartier y metía la mano en él.

- Señorita... Por favor... Yo... Yo... – Atinó a decir el vendedor entre balbuceos, cada vez más asustado, que comenzaba a sudar copiosamente.

Y, del minúsculo bolso, como si fuera el de Mary Poppins, la pija sacó un hacha descomunal que ninguna ley de la física podría explicar cómo demonios ni con qué acto de brujería había logrado meter ahí.

Lo último que acertó a decir el vendedor entre horripilantes gritos de terror fue – ¡SEÑORITA, POR FAVOR! ¡NOOOOOOOOOO! – mientras el hacha le caía implacable justo en medio de la frente, justo entre los ojos, separando su cabeza en dos mitades perfectas, mostrando sus hemisferios cerebrales, aún calientes, aún procesando lo que había sucedido, y sin necesidad de ningún escáner, a la vista de todo el mundo.

Acto seguido, la pija mojó su dedo índice en la sangre y sesos que le manaban de la cabeza al difunto, cuyo cuerpo aún se convulsionaba levemente, se pasó delicadamente el dedo ensangrentado por los labios, se frotó el labio superior contra el inferior, se miró en el espejo, y se dijo a sí misma – ¡Perfecto! –

Y lo más curioso es que nadie hizo nada. Nadie gritó y huyó con pánico. No hubo un tumulto. De hecho, lo más extraño de todo es que ni siquiera nadie miró mientras la carnicería y los espantosos alaridos tenían lugar. Todo el mundo siguió a lo suyo, con sus compras, con sus idas y venidas, con sus conversaciones intrascendentes, con sus transacciones comerciales de intercambio de mercancías por dinero de plástico, con la atención puesta exclusivamente en lo que estaba haciendo, sin inmutarse, como si no fuera con ellos, como si el sacrificio de un semejante fuese lo más normal del mundo. Es más, el guardia de seguridad sonrió con picardía a la rubia cuando pasó a su lado, hacha ensangrentada en mano, los labios rojos de sangre y sesos, y le miró descaradamente el culo bamboleante cuando ya salía, mientras los limpiadores ya se afanaban en retirar el cadáver y limpiar todo aquel desaguisado.

1ª MORALEJA: Jamás te interpongas entre una pija y su barra de labios.

2ª MORALEJA: Sólo hay una cosa peor que las iras de una pija, y es la falta de empatía y la indiferencia ante las injusticias que cotidianamente y por doquier nos rodean.


58 comentarios:

  1. Pues si Así es este mundo en el que vivimos..... superficial. Egoísta. Básico. Cualquier cosa menos humano..... Por eso he decidido viber a nacer Gracias. Gran relato. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tus palabras. La cuestión es ir aprendiendo de los errores y poniendo nuestro pequeño granito de arena para hacerlo cada día un poco más humano, creo yo.
      Abrazos.

      Eliminar
  2. Una pregunta tonta labarra de labios Rouge Dior Baume Edición Limitada Primavera 2016 – 750 Rosebud, está hecha con sangre pigmentada con ligeros toques de sesos???
    No me interpondré ante una rubia pija desbocada.Al menos no sin mi magnum 44, que los tontolabas izquierdistas intentan decir que no es oportuno llevar encima, para casos de autodefensa.
    Un abrazo tocayo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imagino que lo preguntas porque la pija se consideró satisfecha al pasarse por los labios la sangre y los sesos, ante lo cual sólo puedo responder, ¿quién sabe qué extraños contubernios pueden existir entre la industria cosmética globalizada y las pijas del mundo unidas?

      En cuanto a lo del comentario del arma, siento decirte, amigo tocayo, que se nota que te gustan los clásicos, pero, con todos mis respetos, estás demasiado chapado a la antigua. ¿UN magnum 44? Hoy en día lo que mola es una Desert Eagle semiautomática, con calibre 357 magnum y 9 balas por cargador. ¿Para qué andarnos con tonterías? ;)

      Abrazos, siempre, amigo.

      Eliminar
  3. Un fuerte aplauso y una reverencia... Un relato muy, pero que muy bien llevado, su ritmo mantiene el interés desde el principio hasta el final.
    Expectante en cada frase, esperando el desenlace que jamás pensé que fuese ese y...El mensaje que lleva. Estamos ante una sociedad donde vamos normalizando lo más sangrante...

    Mil besitos, Alfredo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, amiga. Me alegro muchísimo de que te haya gustado.

      Cierto es que la sociedad tiende a normalizar lo más sangrante. Pero nosotros, como individuos, podemos ir poniendo nuestro pequeño granito de arena, denunciando las injusticias y construyendo nuestra pequeña parcelita de humanidad hasta donde lleguen nuestras manos y nuestro esfuerzo.

      Muchos besos, Ana María.

      Eliminar
  4. Un mensaje tan profundo como acertado se desprende de tus palabras.
    El capricho, el ego, lo superfulo... y un largo etcétera reina sin saber que destruye, y el resultado es la falta de empatia que corroe.

    Por eso... #YoNoMePintoLosLabios

    Un abrazo de luz a tu luz y palabra para que abra almas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, querida amiga Athenea.
      Un fuerte abrazo, y un feliz día.

      Eliminar
  5. Esa pija tenía algo mal dentro de su cabeza,ahora ya no podrá ir a la perfumería durante un tiempo.
    Los caprichos a veces salen caros y para muestra este relato.
    El oficio de vendedor aunque pensemos lo contrario no siempre es fácil de llevar.Se puede uno encontrar con todo tipo de personajes intransigentes y para muestra tu pija.
    Un abrazo Alfredo.
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy cierto, Puri, trabajar de cara al público, en general, a veces nos muestra lo mejor, pero también lo peor de la humanidad.

      Abrazos.

      Eliminar
  6. buen texto
    me has hecho sonreir
    pensar
    y terminar de leerte
    con otra sonrisa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro mucho de lo que me dices, pues en ese caso puedo dar por satisfecho mi propósito con este texto, que siempre fue, desde un principio, arrancar una sonrisa a la par que una reflexión.
      Cordiales saludos.

      Eliminar
  7. Hala, estás de lo más sanguinario últimamente. Habrá que pensarse comer antes de venir a leerte, jajaja.
    Muy bueno. Es así, aquí en Viena este invierno mataron a un hombre en un ascensor del metro en pleno día sin que nadie hiciera nada. EL ser humano se ha embrutecido de una forma bestial.
    Respecto a las pijas, las hay así tal cual. Una vez vi un reality show con una tipa como la que has descrito llorando porque el bolso de Channel no le iba con el vestido, brutal.
    Pero oyeee, no por ser escultural y rubia es una pija ni todas las pijas son guapas y sexys, a ver :P
    Besos, me ha gustado mucho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Sanguinario yooooo? Parece mentira que me diga usté eso, jefa, con lo bueno y lo tranquilito que soy yo... Jejejejeje! ;)

      Respecto a lo del hombre que mataron en el metro, personalmente no creo que el ser humano se haya embrutecido más de lo que ya estaba. De hecho, si miramos con retrospectiva, estamos bastante mejor que en la época de la antigua Roma o en la Edad Media. Lo que sí es verdad es que aún nos queda camino por recorrer. Pero, aunque parezca lo contrario, soy optimista y prefiero ver el vaso medio lleno antes que medio vacío. Aunque eso no quite que crea que se deba denunciar lo denunciable. Como la superficialidad de nuestra sociedad (que por cierto, qué fueeeerrrrrrte lo de la pija del reality, la pobre, no le hacía juego el bolso).

      Y desde luego que no, no se puede generalizar, y yo siempre soy el primero en decirlo. Lo de pija, rubia, guapa y tonta es un cliché más, y de hecho lo utilizo adrede para, con esa supuesta contradicción (querer denunciar la superficialidad cayendo en un cliché superficial) darle más énfasis a la crítica.

      Besos, Celia, me alegra muchísimo que te haya gustado.

      Eliminar
  8. Hay cerebros que nadan en abundancia superficial... Lástima me dan, sinceramente… Lo peor de todo, son las cabezas que pisan para lograr sus fines, o desahogar sus rabietas… (si no que se lo pregunten al pobre tendero)…

    Y desde luego, la segunda de tus moralejas, es la que más deberíamos plantearnos. El mundo se deshumaniza, y los ojos miran hacia otro lado…

    Muy bueno, Alfredo… Eres un crack, amigo!!

    Bsoss gigantes!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, mi querídisima amiga Ginebra.

      Y el mundo se deshumaniza, pero no más de lo que se deshumanizó en el pasado. De hecho, como ya le dije a Celia arriba, aunque parezca lo contrario, soy una persona positiva y optimista que le gusta ver el vaso medio lleno antes que medio vacío. Y lo cierto es que hoy en día estamos mucho mejor de lo que estábamos en la Edad Media, aunque haya quien se empeñe en decirnos lo contrario. Pero, desde luego, eso no quita que piense que se tiene que denunciar todo lo humanamente denunciable, como al falta de humanidad, por ejemplo. O la superficialidad, o la falta de empatía de la sociedad.

      No imaginas cómo me alegra que te haya gustado el relato.

      Muchos besos, y buen fin de semana.

      Eliminar
  9. Siempre he pensado que los pijos..."osea"...estos niños de papá, que lo tienen todo con un pataleo, les falta un hervor para ser humanos. Natural que le partiera la cabeza en dos, de esta gente no me choca nada, son capaces de amueblar toda su vida en las cosas más variopintas, antes que amueblar su azotea...
    Me he divertido un montón con tu relato. Me ha gustado muchísimo.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues amiga Marian, no sabes cómo me alegro de tus palabras, pues esa precisamente fue mi intención primigenia con este relato: hacer una crítica e invitar a la reflexión, pero de una manera amena, usando para ello algo que me encanta, que es el humor negro, sarcástico.

      Así que no puedo más que agradecer el que te hayas pasado por aquí a leer y a comenter. Nos seguimos leyendo.

      Besos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  10. El mundo está lleno de ese tipo de gente tan superficial y prepotente. Pobrecitos, dan mucha pena, porque cuando se les acaba el dinero, no son nada.
    Muy bien narrado, Alfredo.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "Era tan pobre que no tenía más que dinero", que decía la canción de Sabina.

      Muchísimas gracias, mi querida amiga Sara.

      Besos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  11. Cualquier día en cualquier parte.
    Y la gente seguirá a lo suyo.
    El mundo se vuelve autista y las pijas lo saben.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esto se está volviendo una especie de Walking Dead del submundo pijeril, donde cientos, si no miles, de descerebradas avanzan dando tumbos, vestidas de Armani, adornadas de Louis Vuitton y perfumadas de Chanel, deseando comer los cerebros que ellas no tienen. Es una distopía post-apocalíptica en toda regla.

      ¡Sálvese quién pueda!

      Saludos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  12. No solo las pijas pueden ser crueles...
    Desde luego la del relato lo era, me he quedado espantada.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, la crueldad es un elemento innato del carácter humano, así como también lo es la empatía. El cielo en una mano, el infierno en la otra, como en ambos platos de una balanza. Ahora está de su voluntad decidir hacia qué lado quiere inclinarse (o dejarse inclinar).

      Besos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  13. Si fuera una cosa de poca importancia podría disculparse, pero que no fueran capaces de encargar barras de labios Rouge Dior Baume Edición Limitada Primavera 2016 – 750 Rosebud antes de que se les terminaran no tiene perdón de Dios. Pobre chica.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, amigo... Si es que los de los grandes almacenes las provocan, y después pasa lo que pasa.

      Abrazos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  14. Pues sí, peor que una pija (o un pijo) es la indiferencia de la gente ante las atrocidades. Aun así, comprendo la indignación de la pija, porque mira que no tener la Rouge Dior Baume Edición Limitada Primavera 2016 – 750 Rosebud...Es que eso es pa' pedir la hoja de reclamaciones a la vez que se saca el hacha.
    Y, por cierto, también hay pijas morenas, castañas, pelirrojas... y pijos, lo mismo. Y gente que sin ser pija también son egoístas e insensibles, porque ser malas personas no es patrimonio de los pijos, por desgracia es algo que está muy extendido, jeje.
    Comparto ahora que puedo, que estoy de obras en casa y cada vez dispongo de menos tiempo para leer, así que aprovecho ahora, Alfredo. Abrazos y feliz semanita :-))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, amiga mía, como ya dije más arriba en otros comentarios anteriores, la crueldad, el egoísmo, la insensibilidad, la falta de empatía, la apatía ante la injusticia no son exclusivos ni de los pijos, y ni siquiera de nuestra época. Es más, diría que, comparados con la Edad Media o con la Francia de los últimos Luises, estamos bastante mejor, por poner tan sólo dos ejemplos, y aunque pudiera parecer lo contrario. No soy de los pesimistas que piensan que todo va a peor. Aunque sí que pienso que, aunque estemos mejorando poquito a poco, también debemos seguir denunciando todo lo denunciable.

      Espero que esas obras vayan por buen camino.

      Muchos besos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  15. ..."cuyo cuerpo aún se convulsionaba levemente"...aggggg lo he vistoooo!
    Qué imagen...
    Vaya con la rubia caprichosa...como para acercarse.
    Hoy en día se mira hacia otro lado y como si no pasara nada.
    Y mira que pasan barbaridades...

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si he conseguido que lo vieras, me doy por satisfecho, pues tus palabras son un gran halago para cualquier escritor, amiga Carmen.

      Y no creo que hoy en día se mire más hacia otro lado de lo que se hacía antes. Y te pondré un ejemplo: el maltrato y la violencia de género. Pudiera parecer que cada vez hay más mujeres maltratadas y asesinadas por sus parejas. Pero nadie me va a convencer jamás de que hoy en día estamos peor que en la época franquista, durante la cual la mujer no tenía absolutamente ningún derecho y era propiedad del hombre. Sólo que antes de eso no se hablaba, y hoy sí se habla y, por suerte, se denuncia cada día más. Pues lo mismo se puede extrapolar a todo. Personalmente, creo que estamos yendo a mejor, aunque a pasitos cortos. Pero eso no quita que no debamos seguir denunciando todo lo denunciable, como la superficialidad de la sociedad, o la falta de empatía, como en el caso de este relato.

      Muchos besos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  16. Gracias por seguirme en Recomenzar
    abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Igualmente por seguirme tú aquí, en El Gólem.
      Abrazos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  17. Por fin llego y después de repasar lo perdido, leo este relato del cual su final nos deja dos buenas recomendaciones, la segunda es la más aterradora, porque realmente en la vida diaria, cualquier injusticia que ocurre, parece que a nadie le importa, superman auxiliador no existe.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto que no existe, la responsabilidad es exclusivamente nuestra, tanto a nivel social como individual.
      Abrazos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  18. Dos grandes moralejas como la copa de un pino, Alfredo. No querría conocer yo a esta individua, te lo prometo.

    Y hablando de esas injusticias, ¿sabes que de niño me persiguieron 4 chavales con palos durante un buen rato por la calle tratando de apalearme porque no les dejé robarme y NADIE hizo nada? La indiferencia puede destruir esta sociedad, me temo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No me extraña nada, amigo. Yo me crie en un barrio bastante marginal, y eso era el pan nuestro de cada día. Pero en nuestra mano está el poner nuestro pequeño granito de arena.

      Saludos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  19. Me ha encantado como de lo más casual del mundo has dado un "hachazo" a la sociedad de hoy en día. Estamos demasiado ocupados mirando nuestro propio ombligo como para preocuparnos de las verdaderas atrocidades de este planeta, que en este texto tiene aspecto de pija loca.
    Es cierto que necesitamos levantar más la cabeza, mirar a nuestro alrededor y hacer algo al respecto.

    Si alguna vez trabajo en la sección de cosmética de un centro comercial, guardaré un cuchillo jamonero bajo el mostrador... por si acaso.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, amiga, has dado en el clavo: la pija loca bien podría haber sido la deforestación de las selvas y los bosques, la crisis de los refugiados, el comercio con diamantes de sangre, las guerras económicas disfrazadas de guerras religiosas, la cada día mayor contaminación de los mares y los cielos...

      Y no es mala idea, la de guardar el cuchillo debajo del mostrador, pues nunca se sabe... ;)

      Besos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
  20. No sé ahora mismo como he llegado aquí, pero para nada esperaba ese desenlace; me refiero a lo de que una pija rubia moje su dedo índice en la sangre aún caliente y los sesos de un simple tendero, para después maquearse los morros... uuuufff ¡Qué desperdicio de género... el personal de limpieza recogiendo el resto con fregonas!
    Enhorabuena por tu relato, volveré a visitar.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por pasarte, aunque fuera de casualidad, por leer y por comentar.
      Eres más que bienvenida cada vez que quieras pasarte por este, mi pequeño rinconcito.

      Saludos, y feliz fin de semana.

      Eliminar
    2. Muchas gracias. Igual para ti.

      Eliminar
  21. Por desgracia...atendí a muchas así, incluso miraban por encima del hombro, siempre sentí lástima aunque nunca pena. A mi edad pocas cosas me sorprenden, egoistamente, me quedo con mi humanidad y los valores que adquirí sola hacia el ser humano.
    Me encantó, para no variar querido hermano.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por desgracia, amiga mía, hay mucha, demasiada gente así, no evidentemente en un sentido literal, capaz de abrirle a alguien la cabeza con un hacha, pero desde luego sí capaz de hacer la vista gorda cuando un dependiente es injustamente despedido por una crítica suya completamente fuera de lugar. Y ese es precisamente el hachazo metafórico del relato. Y el resto del mundo tenderá a hacer también la misma vista gorda, máxime si la pija en cuestión es alguien de renombre o de pudientes.

      Muchísimas gracias por pasar por aquí, mi hermana. Siempre es un placer tu visita.

      Besos.

      Eliminar
  22. Hola Alfredo, tu cuento es una magistral metáfora de en qué nos hemos convertido: prima lo material,el egocentrismo, y el "a mi que me registren, no sé nada" .
    Ya ves, aquí todos somos muy buenas personas y hasta puede que en nuestro fondo de armario nadie ose a encontrar una prenda de piel.
    Entorno el famoso" mea culpa" en la certeza que en alguna ocasión miré hacia otro lado

    Te felicito, son necesarios textos cómo el tuyo, que muevan conciencias y que obviamente inciten al acto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ino. Me alegro muchísimo de que te haya gustado el relato. Y no te preocupes: todos podemos entonar el "mea culpa" en un momento determinado. La cuestión es hacer algo para solucionarlo.

      Muchísimas gracias por pasar y por comentar. Un cordial saludo.

      Eliminar
  23. Un relato estupendo que me ha encantado. Creo que interpretas muy bien lo que en algunos momentos, y tan solo en nuestra imaginación, podemos hacer los seres humanos. ¿ Quien no ha sentido algún instinto sanguinario cuando ha visto al de la grúa enganchar su coche? ¿quien no ha disparado dos tiros imaginarios al funcionario que cierra la ventanilla después de que has hecho una cola kilométrica?. Y conste que no soy pija.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡El coche! Acabas de dar en el clavo, amiga mía: ese sí que es el verdadero crisol de nuestros más bajos instintos. Yo tampoco soy pija, te lo aseguro, pero más de una vez me hubiera gustado llevar un bolso de Cartier como el de la protagonista, con un hacha descomunal dentro...

      ¿Lo ves? Ya me estoy poniendo violento, y no quiero... Jejejejeje! ;)

      Saludos.

      Eliminar
  24. Acaba de empezar junio, y ya creo que ya leí el texto más raro del mes. Este. El tuyo. Raro en el sentido de bueno: tiene un factor sorpresa brutal. Pero por la moraleja que intentas dar, bien lo vale. A veces hay que ser extremo para dar a entender una enseñanza: para que se te impregne en la psiquis de una buena vez.

    Más saludos, Alfredo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Viniendo de ti, que eres un verdadero maestro de los relatos cortos, tus palabras son el mejor de los cumplidos.

      Abrazos.

      Eliminar
  25. Excelente relato, yo escribo algunos relatillos, pero no son tan buenos. Muchas felicidades!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias. Si alguna vez cuelgas alguno, lo leeré.

      Eliminar
  26. Vaya lo que me pasó esta tarde, resulta que escribí el comentario pero al irlo a publicar no sé qué hice que me desapareció, pero no pasa nada, porque ahora vuelvo a escribirte otro, aunque no sea igual, parecido.

    Vaya con la pija, que autoritaria y violenta que es, que se le antoja una barra de un color y marca determinada, y como el comerciante no la tiene le liquida aysssss, pobreeeee hombre; pero qué agresiva es, cuando las cosas se pueden solucionar de otra manera: o bien esperando unos días, o si tiene tanta prisa, adquiriéndola en otro comercio, pero se ve que tiene que ser "dicho y hecho" y "ordena y manda", y sino se sale con la suya, se quita la máscara de pija para sacar toda su agresividad, quitándole de en medio, a eso le llamo yo ser una tirana.

    Eso para que nos fiemos de las apariencias que parece que las pijas que van tan bien puestas parecen educadas, pero mira, resulta que luego son las peores.

    Creo que los padres convierten así a los hijos, dándoles todos los caprichos, en realidad, los hijos luego son los afectados, porque así los convertimos, por lo que mucha culpa la tenemos los padres de hacer de los hijos personas superficiales, cuando lo que debemos inculcarlos es amor hacia ellos y hacia los demás.

    Me ha encantado tu relato, siempre te leo más de dos veces, amigo, es que además, nos haces reflexionar. Gracias por existir en blogger.

    Muchos besos.

    PD.- Esta vez tengo bien amarrado el comentario para que no se me escape lo escribí, en vez de en tu blog, en borrador.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias a ti, mi querida amiga Maria, por pasar siempre por aquí y dejar tan hermosa huella en este, mi pequeño rinconcito. Y por existir en blogger también, puesto que eres un soplo de aire fresco sin el cual no se podría vivir.

      Muchos besos también para ti.

      Eliminar
  27. uajajja , imposible no reírse, es que me lo he imaginado todo jajaja, pero las mujeres no somos así o sí?? jajaja

    tiene ciertos tintes gore tu relato , el hacha , los sesos , la sangre, y el morbo de los labios pintados en rojo con los fluidos del difunto y espasmos aún , tiene una vuelta de tuerca esa escena sin duda pues los testigos inmutables siguen como si nada

    bien por tu pluma que salva este tipo de tramas
    más saludines

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nooo! Para nada quise hacer un retrato de todas las mujeres en general. Ya de hecho, incluso te confieso que me jodió un poco usar la imagen de una mujer, rubia, bonita y tonta. Es un cliché, lo sé. Pero como está ahí, me guste o no, pues lo acabé usando. Aunque bien hubiera podido también ser un hombre pijo, rubio, guapo y tonto. Pero en un hombre la situación violenta hubiera sido más predecible, menos dramática... Más clichés machistas, qué le vamos a hacer...

      Me alegro muchísimo de que te haya gustado.
      Saludos.

      Eliminar
  28. Madre mía Alfredo, no sé si reír o llorar ante semejante relato. Rubia tenía que ser, claro. Al menos encontró su color no? Venga va, saquemos otra moraleja más, la pija nos ha enseñado a luchar por lo que creemos y también hemos aprendido que no a cualquier precio. En fin, quizá el hacha era un modelo plegable ;) un saludo

    ResponderEliminar
  29. jajjajajjaj, vaya con la rubia.

    Me he entretenido bastante comprando la barrita de labios.

    Un saludo

    ResponderEliminar