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viernes, 8 de abril de 2016

PRESENTACIÓN



Para presentarme a quien no me conozca previamente, ya sea de manera personal, ya sea a través de las redes sociales, mayormente facebook (https://www.facebook.com/ramirezvegaalfredo), le comentaré que mi pasión es escribir. El hecho de escribir es en mí una necesidad, no tanto para comunicar mis pensamientos y sentimientos, sino para desahogar una pulsión imperiosa, puesto que muchas veces escribo más para mí mismo que para los demás, casi como si pensara en voz alta ante el teclado del ordenador.

No obstante, si posteriormente publico lo que escribo es porque, siendo sincero, me gusta que lean lo que he escrito. No seamos hipócritas: a todo escritor le gusta que lean su obra, y no sólo para recibir simple adulación y halago, sino para descubrir que hay más gente a su alrededor que piensa y siente igual que él, pero que quizá no tiene el don de la palabra para poder expresar sus propias inquietudes. Así que, una de las tareas primordiales del escritor, y casi de cualquier artista, es, a mi humilde parecer, servir de puente entre lo que el lector siente y su incapacidad para verbalizarlo. Y eso es realmente lo que me gustaría: que cuando alguien lea alguno de mis escritos, diga: "yo siento lo mismo, pero no sabía expresarlo con palabras hasta que las he visto escritas". Y, continuando con la lucha contra la propia hipocresía, incluso si no está de acuerdo con lo que escribo, que exprese su desaprobación o desacuerdo. No siendo hipócritas, he de reconocer que me importará, pero no hasta el punto de desoír una crítica que abra un debate constructivo.

Sólo quisiera añadir que los autores que me han influenciado, tanto en el terreno de la poesía como del relato, son de lo más diverso, abarcando desde Ghibran hasta Baudeleire, desde Rimbaud hasta Lovecraft, desde Shakespeare hasta Benedetti, y desde Milton hasta Bradbury. Me gustan muchos autores diferentes de estilos diferentes, aunque debo reconocer que los que más adentro me llegan en el género novelesco son los que suelen ir por los derroteros de la ciencia ficción, el terror y la fantasía, estilos éstos considerados menores por muchos, pero que para mí son sencillamente sublimes. Entre los autores que más destacan en mi biblioteca están: el inevitable Poe, H. P. Lovecraft, Isaac Asimov, Philip K. Dick, Ray Bradbury, Fredric Brown, maestro del relato corto con su explosiva carga de humor cáustico y sarcástico como expresión de la crítica social concentrado en unas pocas líneas, Stanislav Lem, el cual también mezcla muchas veces la ironía y el humor con la crítica social, y una mención especial a la saga completa de “Dune”, comenzada por Frank Herbert, y continuada por su hijo Brian Herbert y Kevin J. Anderson.

En cuanto a mi poeta favorito es, sin duda alguna, Jorge Luís Borges. De él he aprendido muchísimo y me influencia notablemente (en la medida de mis posibilidades) cuando me siento a escribir poesía. Leerlo es para mí una experiencia que casi roza lo místico, es perderme en uno de sus laberintos hechos de rimas, dejarme llevar por uno de sus ríos hechos de tiempo, o mirar mi alma en uno de sus recurrentes espejos. Y bien es cierto que sus temas (él mismo lo reconocía) son casi siempre recurrentes: laberintos, ríos, espejos, espadas... Pero jamás he conocido una forma tan profunda y tan variada de abordar una y otra vez los mismos temas.

Otros poetas de los que no puedo desdeñar la influencia que también ejercen en mí son: Benedetti, al que también nombré antes, Nicolás Guillén, Blas de Otero, José Hierro, Gioconda Belli o Saramago. Cierto es que entre mis favoritos no se cuentan demasiados poetas contemporáneos. Me parece que actualmente la tiranía de la moda también está ejerciendo en la poesía una muy negativa influencia (como, de hecho y desde mi punto de vista, lo ejerce en casi todo). La poesía, tanto en su forma como en su fondo, no hace más que repetirse una y otra vez siguiendo los criterios estéticos dictados por las tendencias actuales, plagiándose a sí misma hasta el punto de que muchos poetas me parecen el mismo, y lo que escriben unos y otros es casi siempre igual. No quiero dar nombres de los que no me gustan para no desprestigiar a nadie en base a mis gustos subjetivos o mis opiniones personales, pero de los otros, de los que personalmente opino que no se han dejado llevar por las modas y han creado algo fresco y diferente, nombraré a Manolo Romero y a Manuel Moreno Díaz. Estos son dos poetas actuales que a mí personalmente me gustan muchísimo. Será porque yo también, además de un proyecto de poeta, soy músico frustrado, y, no habiendo podido lanzar mi inquietud musical por veredas viables, me gusta entremezclar estas dos facetas, confundirlas, enredarlas... Me gusta escribir mentalmente canciones poéticas igual que me gusta escribir poemas musicales. Me gusta imprimir ritmo a lo que escribo, y si puedo y mi talento lo permite, incluso una sensación de melodía y armonía. También suelo introducir continuas referencias musicales más o menos explícitas. Y en esto me identifico bastante con los dos autores que he citado anteriormente. En sus obras también hay música debajo de la poesía, o poesía debajo de la música, como se prefiera ver.


4 comentarios:

  1. Como bien dices, es esa necesidad imperiosa lo que nos impulsa a escribir y no para los demás, sino para nosotros mismos, guste más o menos.
    Me alegro infinito encontrarte en este mundo virtual, a veces tan funesto y a veces, ya ves, con personas como tú, tan hermoso.

    Un beso grande, Alfredo.

    Yayone...

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    1. Pues yo, que estoy acabadito de llegar como se suele decir, no sabes la alegría tan inmensa que me produce haberte encontrado, tan generosa, tan dispuesta a leer, a compartir, a ayudar... Eres la luz que ilumina esta oscuridad, Yayone, el faro que guía hacia puertos seguros. Nunca lo olvides.

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  2. Me agrada mucho que aceptas críticas constructivas, yo también y las agradezco, es la única forma de crecer. No sé crece sobre nubes. Yo no sé ser hipócrita. Es mi defecto/cualidad. Ayuda a hacer amigos de verdad, pero también aleja a muchas personas.
    Un abrazo.

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    1. La vida es en sí misma una crítica continua, ella nos está diciendo continuamente lo que debemos hacer para mejorar, lo que funciona y lo que no, nos guste o no, lo aceptemos o no. En cuanto a las personas que aleja, no hay duda que es una criba: separa el grano de la paja. Así que hasta por ese lado es positiva.
      Un abrazo.

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