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sábado, 9 de abril de 2016

MIS ÁNGELES Y MIS DEMONIOS (EXORCISMO)


Mi vida en este momento
es un campo de batalla
en el que ondean banderas ardientes,
y dos terribles ejércitos
dispuestos a despedazarse
sobre la tierra de nadie que soy yo.
Ambos bandos luchan encarnizadamente
para lograr el control sobre mi vida
sin que yo pueda hacer nada por impedirlo,
y mientras tanto,
me arrastro por el barro,
exhausto,
casi ya sin vida,
como si las patas de los caballos
de los cuatro apocalípticos jinetes
me arrollaran una y otra vez.
Me arrastro por el barro,
sintiéndome hambriento,
enfermo,
en guerra con el mundo
y conmigo mismo,
muerto.
Pero aun así me arrastro,
me debato con la que siempre parece ser
la última chispa de mi energía vital.
Y lo más increíble es que después de una
siempre encuentro otra,
por extraño que parezca,
y no dejo de luchar por alzarme
por encima del lodo
y empezar a caminar
como un ser humano.
Quizá la imagen, si la imaginas,
es dolorosamente patética,
patéticamente insufrible,
como la de un gusano que se mueve
bajo impulsos que no comprende
deseando tan sólo ser mariposa sin saber por qué,
como una marioneta que se pregunta
qué hilos la mueven.
Y si pudiera, cortaría todos los hilos,
y desplegaría unas hermosas alas
que me elevarían sobre todo lo sucio y vil de este mundo,
sobre todo lo inhumano, todo lo podrido.
Pero no puedo, y volar y ser yo mismo
se convierte días tras día en un sueño,
el sueño de una libertad que más me aprieta el pecho
cuanto más la deseo, que en cuanto más lloro por ella,
más se oculta a mis ojos tras el velo de lágrimas negras.
Y mientras tanto, tú, ahí en tu lejanía,
me miras desde detrás de tu muralla de misterio,
no dejando entrever a mi consciencia
más que la bruma de mis eternos sueños.
¿Eres real?
¿Te conocí ayer o te conocí hace ya mil años?
¿Eres tú un sueño de mi mente,
o soy yo el sueño en la mente
de algún oscuro y desconocido soñador?
¿Quién eres tú?
¿Quién soy yo?
Estas líneas que aquí escribo son un rezo y una plegaria,
son una maldición y un exorcismo...
un exorcismo, sí, un rito sagrado y confuso,
guiado tan sólo por la inconsciencia infantil y temeraria
que me terminará destruyendo
o me librará al fin de todos mis demonios interiores...
mis demonios, que me acechan detrás de cualquier esquina...
mis demonios, que me torturan
amparándose en la oscuridad en la que vivo...
mis terribles y amados demonios...
debo exorcizarlos, sí, lo sé...

Mis demonios...

...mis ángeles

...mis ángeles y mis demonios
formando un todo perfecto,
una perfecta batalla en la tierra de nadie que soy yo
bajo ardientes banderas que llaman a las trincheras,
una perfecta danza de armonía y belleza sin igual
en toda su crudeza y crueldad.
Y yo en el centro, buscando el perfecto equilibrio
en un lugar maldito en el que sé que todo equilibrio es irreal
y la armonía perfecta no existe.
Así que poco a poco voy construyendo mi propia armonía
y mi propia melodía,
creando la sinfonía de una vida y un equilibrio imperfectos,
voy creando a ciegas mi vida,
pero con sensibilidad a la música que mueve mis pasos,
sin ver el camino,
pero oyendo las señales que el destino me va dejando.
Voy poco a poco creando mi exorcismo
del peor de todos los demonios al que me he enfrentado,
el que encuentro enfrente y más allá del espejo,
mientras mis ángeles y mis demonios me miran con agrado
y me sonríen a cada paso que doy en la oscuridad,
pues su música, a veces hermosa y a veces terrible,
día tras día me va guiando,
y noche tras noche encuentro un nuevo motivo para seguir luchando,
debatiéndome entre el lodo,
y viviendo,
guiado tan sólo por la música
que me inspiran mis ángeles y mis demonios.
Quizá si tan sólo me pudiera percatar
de la eterna sabiduría implícita en todo acto de creación,
no sufriría tanto como sufro al perder aquello
que la vida me quita porque sabría
que si me lo quitó es porque ya no era mío,
y aceptaría con orgullo y dignidad los reveses del destino.
Podría dejar que todo lo viejo muriera en mí
para que pudiera nacer lo nuevo.
Así, cuando viese el horrible dragón
abrir sus fauces dispuesto a engullirme,
no ofrecería resistencia,
alzaría la cabeza, abriría mis brazos,
y me ofrecería a mí mismo
en sangriento sacrificio,
porque sólo así podría renacer dentro de él,
y el dragón y yo seríamos uno,
y el demonio vengador se convertiría entonces
en el ángel guardián.
Entonces, y sólo entonces,
se habría cerrado el círculo,
y el exorcismo sería completado.
Sólo entonces me percataría realmente
de que en verdad Él no vino a traer la paz
sino la espada,
y tú y yo podríamos estar juntos
en la soledad de cada uno
de nuestros propios mundos.

2 comentarios:

  1. Permíteme citar esta estas dos imagenes...
    Y si pudiera, cortaría todos los hilos,
    y desplegaría unas hermosas alas
    que me elevarían sobre todo lo sucio y vil de este mundo,
    sobre todo lo inhumano, todo lo podrido.
    Así que poco a poco voy construyendo mi propia armonía
    y mi propia melodía,
    creando la sinfonía de una vida y un equilibrio imperfectos,
    voy creando a ciegas mi vida,
    pero con sensibilidad a la música que mueve mis pasos,
    sin ver el camino,
    pero oyendo las señales que el destino me va dejando.
    Maravilloso, Alfredo, en si, y si, todos tenemos nuestro ángel "endemoniado". Besos compañero, todos...

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  2. Que él nos guíe en nuestros pasos y nuestras letras, amiga.

    Muchos besos.

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