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viernes, 8 de abril de 2016

EN ESTE MUNDO DE LEGISLADA QUIMERA



En este justo mundo de legislada quimera
es cierto que cada cual come mierda a su manera.

Hay quien obligado está a comerla a diario,
pues, pobrecitos, ese es de la aurora su rosario.

Hay otros que la comen esporádica y frugal,
aunque no por ello sus bocas huelen menos mal,

pero el caso es que es una verdad eterna e inmutable
que, naciendo pobre, la mierda resulta más tragable,

y que todo aquel que nació siendo hijo de vecino
antes o después paladeará este escatológico desatino.

Así que, niños, acostumbraos cuanto antes a ella,
acostumbraos a su sabor sin tener por ello querella,

aliñadla como os plazca, acaso salpimentada,
con aceite y vinagre, frita o incluso estofada,

pero tened claro que en cuanto antes lo aceptéis
quizá, con suerte, a su gusto os acostumbraréis.

Así, cuando la mierda os llueva a raudales del cielo
lo veréis como ese maná esperado con anhelo

y no como algo indigno para cualquier ser humano,
sino como un divino don que se pone en vuestras manos.

Aceptad la mierda pues, y dad gracias por ella sin rebeldía,
pues, hijos de vecino, ese es el pan vuestro de cada día.

3 comentarios:

  1. Puntero y muy bien descrito. Y no habrá paraguas que los proteja.

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    Respuestas
    1. ¿A que no, amiga? Y es que a los pobres les(nos) llueve la mierda encima, y encima han(hemos) de estar agradecidos.

      Un beso, compañera, como siempre, es un placer tenerte por aquí.

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    2. GRacias a tí por regalarnos estos momentos de reflexión y otros simplemente de diversión. Eres un crack

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