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viernes, 8 de abril de 2016

LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN

Cuando escribí lo que a continuación voy a colgar aquí, no lo hice pensando en este espacio. Me explicaré. Hace algún tiempo me di de alta en un foro de escritores que se llama SttoryBox. Es un lugar altamente recomendable, casi de los mejores que he visitado. En él, los compañeros y compañeras que nos dedicamos a estos de las letras no sólo nos leemos los unos a los otros, sino también damos nuestra opinión, hacemos crítica constructiva, debatimos sobre cuestiones que nos interesan, o sobre el mismo hecho de escribir. Es decir, nos retroalimentamos de una forma maravillosa. A veces incluso llega a suceder que algunas palabras te inspiran particularmente, y comentas de esa forma inspirada, y a se vez el autor se inspira en las tuyas y comenta, o incluso se suman más autores a este delicioso juego, creándose un círculo vicioso de creatividad del que no querrías escapar y que además es sumamente adictivo. Por eso mismo, en su momento escribí esto que aquí ahora les presento, como una broma hacia todos los adictos y adictas que en a esa página estamos fatalmente enganchados. Si alguien quiere entrar en ella y comprobar por sí mismo de lo que hablo, el enlace es el siguiente:


Y si desea encontrarme en medio de batiburrillo, mi perfil es este:


En cuanto a la foto de la rata, no fue más que una casualidad que siguió su propio curso con voluntad propia. En principio la puse porque no tenía ninguna foto mía del peso apropiado solicitado por la página, y me pareció gracioso poner una rata. Pero pronto dicho roedor fue adquiriendo vida, hasta convertirse en mi alter ego que en más de una ocasión ha escrito sus propias memorias, que nada tienen que ver con las mías, como es evidente.

Y ya puestos en antecedente, sin más preámbulos aquí les dejo con:


LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN


1.


Sres/as administradores/as:

Permítanme decirles que han cometido ustedes un grave acto de irresponsabilidad al crear esta página, aparte de un atentado contra la salud pública. Y es que han creado ustedes una página que puede causar una severa adicción. Y me explico.

Entra uno, sin ninguna idea premeditada, sólo para pasar el rato, como siempre comienzan estas cosas, inocentemente, a leer un texto de @ElAelito, o de @Gala_Sanchez_Montero, o de @Vizqui, o de @Romahou, o de @Arendar, o de @Z634, o de @Despeinada, y o de cualquier otro/a de los psicópatas que están aquí encerrados, y piensa uno, de manera completamente ingenua: “sólo me voy echar uno, para calmar el ansia”. Sin darnos cuenta, comenzamos a leer los demás textos, porque uno solo sabe a poco. Y después comenzamos a leer los comentarios, y comentamos nosotros a su vez. Y cuando lees un comentario de un tercero que te llama la atención, ya entras en su perfil a ver qué cuece o qué enriquece, y te dices, engañándote a ti mismo: “sólo me voy a echar uno, para calmar el ansia”.

Pero es imposible, porque entramos en un bucle sin fin, en una espiral de vicio y decadencia que no puede tener un final feliz.

Porque, mientras estamos inmersos en la lectura, ¿quién trabaja?, ¿quién paga sus impuestos?, ¿quién levanta el país? (Sé la respuesta, así que ahórrensela: quien puede). Y las horas van pasando, y yo comienzo a temblar, síntoma claro de síndrome de abstinencia. Necesito leer uno más... Sólo uno más, lo juro. Será el último. Y después lo dejo. Lo juro. Pero es imposible dejarlo. ¡ESTOY DESCONTROLADO, FUERA DE MÍ! ¡QUE ALGUIEN ME ABOFETEE, POR FAVOR!

Así que, sinceramente, les recomiendo que, como encabezamiento de esta página, pongan algo así como: LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN: LEER PUEDE SER SEVERAMENTE ADICTIVO. CONSUMIR CON MODERACIÓN. Si no, van a empezar a lloverles las denuncias por atentado contra la salud pública, colapsar el sistema haciendo pensar al personal, y llenar los hospitales de víctimas de sobredosis de lectura.

Y que conste que se los digo con la mejor de las intenciones. Ahora, ustedes hagan lo que crean conveniente.

Atentamente les saluda,
un servidor.

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2.


¿A ustedes también no les pasa, compañeros y compañeras en el excelso arte de las incomprendidas letras, que cuando las musas están más juguetonas, y la cabeza es un torbellino de ideas, y los dedos casi se mueven solos sobre el teclado, a toda velocidad, como si tuvieran voluntad propia, y ni sentimos la cargazón en los hombros y el cuello de llevar tantas horas sentado, ni nos afecta el picor en los ojos de fijar tanto tiempo la mirada en la pantalla, de repente, nos acordamos de nuestros deberes prosaicos, terrenales, mundanos?

¡Tenía que ser justo es ese momento, no podía ser en cualquier otro! Pero claro, ya sabemos cómo es la vida: ella nunca espera, siempre sigue adelante, con o sin nosotros, como un tren que tiene que cumplir sus horarios, y al que no le importa si habíamos llegado a tiempo a la estación, o si nos hemos subido o no a su vagón.

¡Mamá, quiero merendar! ¡Cariño, deja de una vez el ordenador y siéntate conmigo un rato, que te pasas el día escribiendo y ya nunca me haces caso! ¡GUAU, GUAU, GUAUGUAUGUAUGUAU (que, traducido, quiere decir: como no me saques ya a la calle te juro que me meo encima de tu portátil) ¡Llamamos para ofrecerle un nuevo contrato en su servicio de telefonía móvil! ¡Buenos días, hermano, ¿sabías que Jesús te ama? ¡Tienes dos recibos de la luz pendientes de pago, así que sal a la calle, roba a la primera anciana que veas, acto seguido vete al banco e ingresa el botín, que sin luz, no hay ordenador, y sin ordenador, no hay sttorybox!

¡AAAAAAAAAAARRRRRRRGGGGGGGGGGGGGGGG! ¡PAREN EL MUNDO, QUE YO ME BAJO! Citando al genial Marx (sí, me declaro marxista... de Groucho).

Y yo que esta mañana sólo quería sentarme a escribir un rato, unos minutos, si acaso leer algo de mis compañeros y compañeras de letras, contestar algo en algún foro...

Pero claro, son demasiadas cosas. Y ya lo he dicho más de una vez: necesitamos días de 48 horas y semanas de 14 días. Pero no seamos ingenuos. Eso no sería más que una modificación formal de nuestro calendario. Las musas siempre nos seguirían llegando a deshora, como siempre ha sido, como siempre será.

En ese caso, y se me ocurre ahora de repente y lo escribo a toda velocidad mientras las musas me dictan (mi cabeza es un torbellino en este momento, tal cual lo describí al comienzo de este texto), podríamos probar a llevar una doble vida. Y no me refiero a tener un pisito de soltero/a en el que esconder a nuestro/a amante. Más bien hablo de una realidad alternativa. O dos. O tres. O las que hicieran falta. ¿Se imaginan? En una de esas realidades podríamos ser ciudadanos ejemplares que trabajan honradamente a todas horas para sacar adelante a sus familias y que pagan impuestos religiosamente, mientras que en otra, ocupando el mismo tiempo y el mismo espacio, podríamos ser los poéticos rebeldes que soñamos ser. Y a lo mejor incluso, en otra más, nos atreveríamos a ser auténticos piratas, y surcar los mares, no los de la imaginación, como hacemos ahora, sino los de verdad, esos que mojan y marean y que se vuelven imposibles en tiempos de tormenta. Pero nos daría igual, porque los piratas no vomitan por la borda si no es ron de 90 octanos, y cuando llueve no se mojan, porque todo les resbala (Esto se empieza a parecer cada vez más al relato DONDE DONDE del compañero @Romahou...)

¿Lo ven? Las musas no tienen piedad de mí, ya me están haciendo otra jugarreta. Se supone que, cuando comencé a escribir esta parrafada, no quería más que hacerles una pregunta. Pero no lo puedo evitar, al final siempre me dejo llevar. Y después pasa lo que pasa. ¿Y qué es? Pues que mis diarios quehaceres aún pendientes de hacer ya me están tirando de las orejas (literalmente) para que deje el ordenador de una vez.

Bueno, voy a parar el mundo un rato, y me voy a bajar... Pero sólo un rato. Después me volveré a subir, a ver si no se me ha escapado... Y en ese caso, ¿dónde me quedaría tirado? ¿en medio de la nada, más allá del tiempo y del espacio, en alguna especie de...

¡ALFREDO! ¡PARA!

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3.


Bueno, pues ya estoy de vuelta, con la satisfacción del deber cumplido y la agenda finiquitada (Mentira cochina: la agenda se alía con nuestro otro eterno enemigo, el reloj, para hacernos continuamente la puñeta, y por más que les prendamos fuego siempre renacen de sus cenizas, los muy jodidos).

Ahora me puedo sentar a escribir tranquilo y sin distracciones.

A ver...

Uuuuuuummmmmmmmmmmmmmmm...

(...)

(...)

(...)

¡EJEM, EJEM! (tos nerviosa)

(...)

Eeeestooooooo...

(...)

tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac...

(...)

¿Hola? ¿Musas? ¿Están por ahí? ¿Por dónde andan? ¡HOOOLAAAAAAAA!

(eco, eco, eco, eco, eco...)

Mi cabeza está tan vacía como una caverna cavernosamente cavernosa (¿Lo ven? ¡Qué asco de adjetivos!).

(...)

(golpecitos nerviosos encima del teclado)

All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy

(...)

¡Malditas hijas de...!

¿Dónde demonios estarán las musas ahora?

(...)

(continuará... evidentemente)

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4.


Me acaba de surgir una duda existencial tal cual si me surgiera un sarpullido.

Cuando un escritor escribe sobre el mismo acto de escribir, como hemos hecho todos y todas en alguna ocasión y estoy haciendo yo ahora mismo, ¿eso se podría definir como onanismo literario?

Y, ya que estamos en sábado sabadete cena y polvete (como pareado deja mucho que desear, sí, lo sé), cuando alguien elogia mucho tus escritos, ¿te está haciendo una felación literaria?

Y si se produce una retroalimentación y los versos de uno inspiran a los del otro y viceversa y así continuamente, hasta el infinito y más allá, ¿eso es un coito literario?

Al final, esto no deja de ser más que un encuentro entre seres humanos que tienen algo que decir, deseosos de expresarse, de encontrarse mutuamente y hasta de enredarse en los juegos de palabras, y eso, ¿no es acaso amor literario?

Preguntas, preguntas, preguntas... Estar vivo es estar continuamente haciéndose preguntas.

(continuará... creo... si las musas quieren)

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